Tesla Cybercab: tarifa y limitaciones del robotaxi

Con Cybercab de Tesla la tarifa ronda $1.85 por milla, el interior es básico y el servicio aún no usa autopistas, pero promete bajar precios con la expansión de la flota.
Editorial
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Tesla Cybercab: ¿Cuánto cuesta y cómo se siente el robotaxi en Austin?

Tarifa y comparación con la competencia

La tarifa se encuentra en un rango de $1.85 por milla. Ese valor se sitúa dentro del rango que manejan Uber, Lyft y Waymo (entre $1 y $2 por milla).

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Tesla ya anunció que el precio es dinámico y que, al sumar más unidades al parque, la tarifa tenderá a bajar. En la actualidad, la compañía tiene 45 Cybercabs registrados en el área metropolitana de Austin, según el Departamento de Vehículos Motorizados de Texas. Cada nuevo registro debería reducir los tiempos de espera y presionar los precios a la baja, según Silvio Brugada, responsable del software de vehículos para Cybercab.

Para el usuario que evalúa alternativas, la tarifa actual no representa una ventaja clara frente a los servicios tradicionales, pero la promesa de precios más competitivos a medida que la flota crezca sí lo convierte en una opción a seguir de cerca.

Cómo funciona la app y el interior

Para solicitar un Cybercab basta con la app Robotaxi, la misma que utilizan los modelos Y en modo robotaxi. La pantalla muestra la ubicación del vehículo con flechas, lo que facilita la captura cuando hay varios autos cerca. Al acercarse, el coche despliega una luz exterior del mismo color que aparece en la app y comienza a ajustar la cabina: temperatura, posición de los asientos y contenido multimedia se configuran según el perfil del usuario.

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El interior carece de volante, pedales y palanca de cambios. En su lugar, un amplio piso cubierto de alfombra gris y una pantalla táctil central controlan el inicio del viaje. Dos asientos de cuero sintético con cinturones de tres puntos se separan por portavasos dobles. Los asientos son planos y no ofrecen soporte lumbar; el acompañante describió la comodidad como “básica”.

A pesar de la falta de ergonomía premium, el espacio resulta amplio para un vehículo de dimensiones reducidas. El Cybercab incluye dos puertos USB‐C, controles de ventanas y una palanca manual para abrir la puerta en caso de emergencia. El maletero, accesible desde la app o la pantalla interior, admite una maleta de cabina, una mochila y un equipaje de mano.

Al iniciar el viaje, la app exige abrocharse el cinturón y pulsar “Iniciar viaje”. El proceso es idéntico al de los servicios de ridesharing convencionales, lo que reduce la curva de aprendizaje para usuarios habituales.

Tecnología de conducción autónoma

El robotaxi opera con la versión 14 del sistema Full Self‐Driving (FSD) de Tesla, una evolución de la versión 12 lanzada en 2023. El algoritmo se basa exclusivamente en cámaras de video y no emplea LIDAR. Durante los recorridos, el vehículo mostró una respuesta suave al tráfico y frenó de forma anticipada cuando otro automóvil cortó la trayectoria.

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El nivel de supervisión sigue siendo necesario: el sistema avisa al pasajero cuando detecta una situación que requiere intervención y, en caso de error, se detiene de forma segura. En una ocasión el Cybercab se detuvo porque un coche vecino invadió su carril.

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Los pasajeros pueden consumir contenido multimedia sin restricciones: la app recuerda la cuenta de Spotify y permite reproducir videos de YouTube en la pantalla del tablero. El ruido interior es bajo, y la ausencia de motor audible contribuye a una sensación de quietud inusual en la calle.

Limitaciones y lo que falta

A pesar de los avances, el servicio presenta restricciones importantes. Actualmente, el Cybercab solo circula por calles superficiales; no utiliza autopistas y, por ende, no llega al Aeropuerto Internacional de Austin‐Bergstrom. Los intentos de solicitar un traslado a la zona del aeropuerto resultaron en rutas que evitaban la autopista y terminaban en un Starbucks cercano.

El número limitado de unidades también influye en la disponibilidad. Con solo 45 autos operando, los tiempos de espera pueden incrementarse en horarios pico. La expansión de la flota será clave para mejorar tanto la precisión de los drop‐offs como la cobertura geográfica.

En resumen, el Tesla Cybercab ofrece una tarifa comparable a los servicios de ridesharing tradicionales y una experiencia de conducción autónoma que ya supera a versiones anteriores de FSD. Sin embargo, la falta de confort en los asientos, la imposibilidad de usar autopistas y la imprecisión en los puntos de entrega limitan su atractivo para usuarios que buscan rapidez y comodidad total.

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Si la compañía mantiene su ritmo de incorporación de unidades y refina la precisión del algoritmo de posicionamiento, el robotaxi podría convertirse en una alternativa viable para desplazamientos urbanos en los próximos años. Mientras tanto, los primeros usuarios de Austin pueden probar la tecnología y observar de primera mano cómo evoluciona el modelo de movilidad sin conductor.